La Universidad sigue apostándole a algo que para la comunidad estudiantil es fundamental: contar con espacios dignos, cercanos y pensados para el encuentro, la creación y el bienestar. Con el acompañamiento de la Dirección de Bienestar Universitario, se proyecta la apertura y adecuación de nuevos espacios culturales y de oferta alimentaria que buscan responder a necesidades reales de estudiantes, docentes y administrativos en distintos puntos del campus.
Estos proyectos, que ya están en marcha o en fase de planeación avanzada, son el resultado de un trabajo articulado entre varias áreas de Bienestar y otras dependencias de la Universidad, y reflejan una intención clara: mejorar la experiencia universitaria y fortalecer las condiciones de permanencia estudiantil. Le contamos qué viene para la Sede.
Espacios para la cultura, el encuentro y la creación
Desde el área de Cultura, el énfasis ha estado en responder a una necesidad histórica: la falta de espacios suficientes para el desarrollo de procesos artísticos y culturales. Así lo explica Nicolás Zorro, director del área de Cultura, quien señala que durante años los grupos y colectivas artísticas han buscado lugares adecuados para ensayar, reunirse y crear.
“Históricamente el área de cultura ha tenido un déficit de espacios para el desarrollo de actividades de formación y de proyectos artísticos y culturales”, explica Zorro. Esta situación se ha hecho más evidente con el fortalecimiento del trabajo con colectivos estudiantiles, que hoy demandan espacios estables y bien dotados.
En respuesta, se avanza en la adecuación de un edificio —ubicado frente a la Facultad de Ciencias Económicas— que será destinado a actividades culturales y de bienestar, donde se concentrará gran parte del trabajo con los grupos artísticos institucionales —especialmente de danza— y con los llamados proyectos emergentes, que articulan líneas psicosociales, comunitarias y de experiencias sensibles dentro del campus.
La apuesta no es solo por abrir un espacio físico, sino por darle vida con una programación constante. “La idea es que estos espacios tengan movimiento permanente, actividades continuas y que realmente se aprovechen al máximo. ”, señala Zorro, quien además resalta que se abrirán franjas de uso para que estudiantes y colectivas puedan acceder a estos lugares como espacios de encuentro y creación.
Más y mejores espacios de alimentación para la comunidad universitaria
Uno de los ejes centrales de este proceso es el fortalecimiento de la oferta alimentaria. Actualmente, se adelantan estudios, adecuaciones técnicas y procesos contractuales para poner en funcionamiento nuevos comedores y cafeterías en distintos puntos del campus.
Mildred Hernández, jefe del área, explica que actualmente se trabaja en varios frentes para poner en funcionamiento nuevos comedores y cafeterías en distintos campus y edificios. “Nuestra labor es apoyar a la comunidad universitaria con servicios relacionados con alimentación, transporte, vivienda y apoyos económicos, siempre buscando mejorar las condiciones de vida de los estudiantes”, afirma. Entre los proyectos destacados se encuentran:
- El comedor en el Bloque A del NEA (Nuevos Espacios para las Artes), que incluirá tambián cuatro cafeterías distribuidas en los bloques B y C.
- El comedor del Campus La Flecha
- El comedor de Medicina,
- La cafetería de Enfermería y Posgrados de Ciencias Humanas
- .Y uno de los proyectos más ambiciosos: la fase dos del Restaurante Universitario, ubicado frente al comedor central, que se proyecta como uno de los espacios más tecnológicos del campus en cuanto a la implementación de equipos de alta gama para la producción alimentaria
La prioridad es garantizar una oferta alimentaria suficiente, con estándares higiénico-sanitarios adecuados y precios estandarizados, que facilite el acceso a la alimentación y reduzca los desplazamientos dentro del campus. En el caso del nuevo restaurante universitario, se proyecta una capacidad de 5.000 servicios adicionales, lo que implica la incorporación de equipos de alta tecnología que permiten procesos de cocción, ultracongelación y regeneración rápida de alimentos, garantizando calidad y seguridad alimentaria.
Detrás de cada comedor o cafetería hay un trabajo técnico detallado. Steven Peñarete Soto, ingeniero civil del área de Gestión y Fomento Socioeconómico, explica que la adecuación de estos espacios implica una coordinación constante con áreas como Ordenamiento, nutricionistas e ingenieros.
“Para prestar un servicio de alimentación no basta con tener un espacio estéticamente adecuado; se requieren condiciones técnicas específicas en materia eléctrica, hidráulica, de ventilación y equipos especializados”, señala. Elementos como hornos de alta gama, marmitas industriales y sistemas de extracción de aire son evaluados rigurosamente para garantizar que la infraestructura opere con eficiencia y responda a la demanda proyectada.
Un mapa interactivo para saber dónde está cada servicio
Con la llegada del nuevo director de Bienestar, también se está consolidando un diagnóstico completo de los espacios de alimentación existentes y proyectados. La meta es construir un mapa interactivo donde la comunidad pueda identificar:
- Qué espacios están en funcionamiento.
- Cuáles están en proceso de adecuación.
- En qué fase contractual se encuentran.
- Qué servicios ofrecen.
“Queremos que la información sea clara y accesible. Que cualquier persona pueda saber qué hay cerca y qué viene para su facultad”, señala Hernández.
La apuesta, además, es estratégica: priorizar zonas donde la comunidad estudiantil tenga mayores necesidades y reducir desplazamientos innecesarios dentro del campus. Más allá de las fechas y los procesos administrativos, estas iniciativas dejan ver una visión compartida: el bienestar universitario se construye con espacios que acogen, cuidan y fortalecen la vida en comunidad.
Redactó: Carolina Crosby Jiménez.