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Ciencia, arte e historia: así laten los museos de la UNAL

31 de July de 2026

Durante mayo, la Universidad Nacional de Colombia se sumó a la conmemoración internacional del Día de los Museos con la programación Museos en Movimiento, una iniciativa que invitó a pensar los museos más allá de las vitrinas y los edificios. Conversamos con Diana Pérez, jefe de la División de Museos de la Universidad, sobre el papel de estos espacios en la vida universitaria, la riqueza patrimonial del campus y la importancia de acercar los museos a las personas.

EP: ¿Cómo surgió la idea de Museos en Movimiento?

DP: La iniciativa nació a propósito de la conmemoración internacional del Día de los Museos, que se celebra cada 18 de mayo y es promovida por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y la UNESCO. Los museos suelen desarrollar programaciones especiales para esta fecha y, en nuestro caso, comenzó como una propuesta conjunta entre el Museo de Arte de la Universidad Nacional y un museo de la Universidad Pedagógica Nacional.

Posteriormente se sumaron el Museo de la Ciencia y el Juego, el Museo de Historia Natural y el Museo del Observatorio Astronómico Nacional. Cuando vimos que coincidía con la Semana de la Afrocolombianidad y la Diversidad Cultural, nos pareció una oportunidad valiosa para articular esfuerzos y generar una programación más amplia que conectara los museos con la vida del campus.

EP: ¿Qué significa pensar los museos “en movimiento”?

DP: Muchas veces imaginamos los museos como lugares estáticos, edificios que guardan objetos antiguos o recuerdos de un pasado lejano. Incluso la palabra museo suele asociarse a algo inmóvil. Sin embargo, hoy los museos son espacios de diálogo, de encuentro y de construcción colectiva de conocimiento.

Pensar los museos en movimiento es reconocer que las colecciones, las personas, las tecnologías y las historias generan conexiones permanentes. Existen museos virtuales, colecciones digitales y nuevas formas de interacción que van mucho más allá del edificio físico. Los museos siguen teniendo espacios materiales, pero su verdadero movimiento ocurre en las relaciones que construyen con las comunidades.

EP: ¿Por qué es importante sacar los museos de sus espacios tradicionales?

DP: Porque no todas las personas tienen las mismas posibilidades de visitar un museo. Hay quienes trabajan largas jornadas, tienen responsabilidades de cuidado o viven lejos de los centros culturales. Cuando el museo sale al encuentro de las comunidades, se genera una relación distinta.

Los museos pueden instalarse en una feria, participar en actividades barriales o construir experiencias junto a la comunidad. Eso permite que las personas se reconozcan como parte de la historia y del patrimonio. El museo deja de ser algo lejano y se convierte en un espacio que también les pertenece.

EP: Para quienes no conocen esta faceta de la Universidad, ¿qué museos tiene la UNAL?

DP: Tenemos una diversidad muy grande de museos y colecciones. Está el Museo de Arte, el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother, el Museo de Historia Natural, el Museo de la Ciencia y el Juego, el Museo Entomológico, el Claustro de San Agustín y el futuro Laboratorio Museo de Historia de la Medicina, que se está construyendo en el complejo del Hospital San Juan de Dios.

Además, contamos con el Museo Paleontológico de Villa de Leyva, que pertenece a la Universidad Nacional, sede Bogotá. Cada uno tiene características distintas, pero todos reflejan el espíritu interdisciplinario y universal de la Universidad.

EP: ¿Hay alguno que destaque especialmente por su aporte al conocimiento?

DP: Todos son importantes, pero el Museo de Historia Natural es particularmente representativo porque reúne colecciones biológicas, botánicas, taxonómicas e incluso arqueológicas. Yo suelo decir que es nuestro pequeño Smithsonian.

También está el Museo Entomológico, que conserva una colección fundamental para el país porque reúne especímenes de importancia agrícola. Allí se desarrolla conocimiento que puede contribuir, por ejemplo, a proteger cultivos y fortalecer la seguridad alimentaria.

EP: ¿Qué diferencia a los museos universitarios de otros museos?

DP: Los museos universitarios suelen nacer de los procesos académicos. Muchas veces son el resultado del trabajo de profesores, investigadores y estudiantes que durante años reúnen materiales, colecciones y conocimientos que terminan convirtiéndose en patrimonio.

Además, tienen una relación muy estrecha con la formación y la investigación. Son espacios donde se aprende, se experimenta y se construye conocimiento. Aunque tienen funciones similares a otros museos, su origen y su vínculo con la academia les da unas características muy particulares.

EP: ¿Cómo se relacionan los museos con estudiantes que no necesariamente pertenecen a áreas como artes o historia?

DP: Precisamente uno de los grandes potenciales de los museos universitarios es que pueden convocar a toda la comunidad. Un estudiante de Diseño Industrial, Ingeniería, Arquitectura, Biología o Artes puede encontrar allí un espacio para investigar, crear o desarrollar proyectos.

En el Museo Entomológico, por ejemplo, un estudiante de artes puede interesarse por ilustrar los insectos. Del mismo modo, un museo de arte puede dialogar perfectamente con estudiantes de ingeniería, programación o diseño digital. Los museos son espacios de encuentro interdisciplinario y deberían reflejar toda la diversidad académica de la Universidad.

EP: En varias ocasiones has hablado del campus como un museo a cielo abierto. ¿Qué significa esa idea?

DP: Estamos intentando posicionar precisamente esa mirada. La Universidad tiene museos, pero además el campus completo puede entenderse como un gran museo a cielo abierto.

Aquí encontramos edificios declarados bienes de interés cultural, esculturas, monumentos, colecciones vivas de árboles, espacios naturales como la laguna y una enorme riqueza patrimonial. También existe un patrimonio inmaterial compuesto por historias, memorias, acontecimientos y experiencias que forman parte de la vida universitaria.

Cuando recorremos el campus no solamente estamos transitando entre edificios. Estamos atravesando un territorio lleno de memoria, conocimiento y patrimonio. Esa es una de las razones por las que creemos que vale la pena redescubrir la Universidad desde una mirada museológica.

EP: En un mundo cada vez más digital, ¿por qué siguen siendo importantes los objetos físicos?

DP: Porque nos permiten relacionarnos con la materialidad de una manera que las pantallas no reemplazan completamente. Los objetos tienen dimensiones, texturas, procesos de fabricación e historias que podemos comprender de otra forma cuando estamos frente a ellos.

Eso no significa que lo digital sea menos valioso. Al contrario, las herramientas virtuales amplían enormemente las posibilidades de acceso y aprendizaje. Lo importante es encontrar un equilibrio. Los museos pueden aprovechar las tecnologías para enriquecer las experiencias, pero los objetos siguen teniendo una capacidad única para conectar a las personas con la memoria y el conocimiento.

EP: ¿Qué te gustaría que la comunidad universitaria se llevara de esta experiencia?

DP: Que los museos no son lugares ajenos ni exclusivos. Son espacios construidos por las personas y para las personas. Y que la Universidad, en sí misma, es un enorme patrimonio vivo que merece ser recorrido, conocido y apropiado por toda la comunidad.

Los museos están aquí para dialogar con quienes habitan el campus, para generar preguntas y para recordarnos que el conocimiento también se construye a través de los objetos, los espacios y las historias que compartimos.

 

Redactó: Carolina Crosby.

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